Valldemossa y su Cartuja es uno de los sitios más turísticos de Mallorca, un precioso pueblo empedrado declarado Conjunto Histórico Artístico situado en el valle de la sierra de Tramontana, rodeado de olivos milenarios, encinas y almendros. De camino a Sóller, cerca de Déia, merece la pena visitar el Monasterio de Miramar y Son Morroig, las propiedades del Archiduque Luis Salvador de Austria, con unas espectaculares vistas de Sa Foradada.
| Valldemossa, Conjunto Histórico Artístico |
Qué ver en Valldemossa
El principal atractivo de Valldemossa es el Monasterio de la Real Cartuja, un antiguo monasterio cartujo del siglo XV que a partir del siglo XIX fuera residencia de verano de personajes ilustres, como Unamuno, Rubén Darío o Chopin.
| Real Cartuja de Valldemossa |
| Iglesia de la Cartuja de Valldemossa |
Se visitan la Iglesia y el Claustro, desde donde se accede a varias salas museo, entre las que cabe destacar la farmacia, la biblioteca, la celda de los monjes, y las salas donde se alojaron e inspiraron Rubén Darío y Chopin.
| Farmacia de la Cartuja |
| Biblioteca de la Cartuja |
| Una de las celdas de monjes cartujos |
Los 8,50€ de la entrada dan derecho a visitar también el Palacio del Rey Sancho, un palacio construido en el siglo XIV como residencia de invierno de los reyes de Mallorca. La decoración de sus salas es un auténtico museo de antigüedades.
A ciertas horas puedes asistir a un concierto de piano de 15 minutos de duración (en directo) en el Palacio.
Pero Valldemossa en sí misma bien merece una visita, no en vano está declarada Conjunto Histórico Artístico y sus calles se abarrotan de turistas cada día. Hay que pasear por sus calles empedradas, adornadas con macetas de geranios, azulejos y detalles de la arquitectura popular.
Justo detrás de la Iglesia parroquial de San Bartolomé se encuentra la casa natal de la beata Catalina Thomas, que se hizo famosa por sus visiones y "encuentros" con el demonio. Cuenta con mucha devoción local y fue canonizada en 1930.
| Casa natal de Catalina Thomas |
De Valldemossa a Soller: las propiedades del Archiduque
El trayecto entre Valldemossa y Sóller es una carretera estrecha y llena de curvas que discurre entre los acantilados que cortan el mar y la sierra de la Tramontana, pero tiene unas vistas espectaculares. El mirador más famoso es Sa Foradada, uno de los paisajes más emblemáticos y fotografiados de Mallorca. Se trata de una pequeña península con una gran roca en su extremo, que tiene un agujero de 18 metros de diámetro (de ahí su nombre).
| Sa Foradada |
La primera parada fue en el Monasterio de Miramar, fundado en el siglo XIII por Jaume II a petición de Ramón Llull. Su finalidad era la de crear un colegio de misioneros dedicado a la enseñanza del árabe y otras lenguas orientales, para preparar a los frailes para convertir a los infieles al cristianismo. En 1872 el Archiduque Luis Salvador de Austria se enamoró del lugar y lo compró, restableciendo el oratorio y construyendo diversos monumentos en memoria de Ramón Llull.
| Claustro del Monasterio de Miramar |
| Iglesia del Monasterio de Miramar |
La visita a Miramar comprende los jardines, el claustro de arcos góticos del siglo XIII, la capilla, un molino de aceite, y el interior de la casa, donde hay una sala donde se exhibe una espectacular escultura de un Angel Caído (realizada por Tantardini en memoria de Vratislav Vyborny, primer secretario de Luis Salvador), una reproducción del barco del Archiduque, y una pequeña biblioteca con libros, figuras geométricas y otros objetos relacionados con la vida y obra de Ramón Llull.
| Escultura del Ángel Caído |
| Celda del Monasterio |
| Estudios lógicos de Ramón Llull |
| Reproducción del barco del Archiduque |
Siguiendo la carretera hacia Sóller, casi llegando a Déia, se halla otra de las propiedades del Archiduque Luis Salvador de Austria: Son Marroig, catalogada como Bien de Interés Cultural en la categoría de Lugar Histórico.
| Son Marroig |
Es una Casa - Museo dedicada a la figura del Archiduque, en la que puede verse el mobiliario típico mallorquín de la época, tapices, pinturas, vitrinas con antiguos collares y objetos fenicios, una colección de cerámica y una de pintura mallorquina del siglo XIX, etc.
La visita se completa con un paseo por los jardines, donde, en un extremo, hay un impresionante templete neoclásico de mármol de Carrara, con unas excelentes vistas de la Costa Norte mallorquina y de la punta de Sa Foradada. Incluso en días claros puede llegar a verse la isla de Sa Dragonera.
Transcurrida la mañana, nos fuimos a comer al Port de Sóller, y dedicamos la tarde a visitar Sóller y Fornalutx.
- La Cartuja de Valldemossa y la Ruta del Archiduque
- Volver a la Página Principal »
- Tags: acantilados , Baleares , Ciudades , conjunto historico , Edificios Religiosos , Mallorca , miradores , monasterios , Monumentos Historicos , museos , Pueblos »
Viajera incansable, bloguera de viajes, interesada en el marketing turístico, las redes sociales y el entorno 2.0




